rayos-del-sol-detras-de-las-nubes-213426.jpgSabater nos empieza contando la primera vez que comprendió que se tenía que morir, cuando tenía 10 años, a las once de la noche se levantó sobresaltado y se dio cuenta de que iba a morir. Todos iban a morir, pero las muertes de los demás no serían nada comparadas con su muerte. La reflexión que hace acerca de este hecho es que el darte cuenta que vas a morir es una propia parte de la muerte. A partir de esta consciencia de que iba a morir empezó a pensar, a pensar personal no alquilad.

Dos años antes a este momento ya había visto su primer cadáver en una iglesia, lo primero que pensó fue que ese hombre estaba en el cielo, pero por el contrario no es lo mismo ser un espíritu por bueno que sea que vivir en un mundo físico.

Por un lado la conciencia de la muerte nos hace madurar ya que crecemos cuando la idea de la muerte crece dentro de nosotros. Por otro lado la incertidumbre de la muerte nos humaniza ya que nos convierte en verdaderos humanos, mortales.

Los griegos establecían una clasificación para considerar algo o alguien mortal, las plantas y animales no lo son porque no saben que van a morir. Por lo tanto no es mortal quien muere sino quien está seguro de que va a morir. Los auténticos vivientes somos los humanos porque sabemos que dejaremos de vivir y en eso consiste la vida. Algunos dicen que los dioses son inmortales, pero no se dice que están vivos (sólo a Jesucristo, pero murió como todos nosotros).

Todo lo que hacemos en la vida es para evitar morir, si la muerte no existiera habría mucho que ver y mucho tiempo, pero muy poco que hacer y nada en que pensar. Los aprendices de filósofos suelen iniciarse en el razonamiento lógico con este silogismo:

Todos los hombres son mortales;

Sócrates es hombre

Luego

Sócrates es mortal.

La muerte es personal e intransferible, nadie puede morir por nosotros, como no podemos retrasar ni cambiar la muerte de una persona por la de otra, la muerte es a la vez lo más individualizador e igualitario: en ese momento nadie es más ni menos que nadie.

Otra cosa más sabemos de la muerte, morirse no pertenece a persona s mayores ni enfermas, desde el primer momento que empezamos a vivir estamos preparados para morir. Por muy sanos que estemos no es raro morir y no es algo raro. Montaigné lo señaló muy bien: ”No morimos porque estemos enfermos sino porque estamos vivos”. Esto quiere decir que siempre estamos a la misma distancia de la muerte, nadie puede sentirse medio muerto de verdad. Resumiendo lo fundamental de la muerte es que nunca podemos estar a resguardo de ella la muerte aunque no siempre sea probable, siempre es posible.

Todo lo que sabemos acerca de la muerte es muy seguro, pero nadie puede contar como se vive desde uno mismo, se suele saber lo que es morirse, pero no lo que es morirme. Pero para dar sentido a la muerte e intentar explicar un poco el morirme siempre ha estado la religión, si la muerte no existiese no habría dioses.

Las leyendas más antiguas no pretenden consolarnos de la muerte sino intentar explicar cómo evitarla. Pone 2 ejemplos: la historia del héroe Gilgamesh y su amigo Endiku y la Odisea de Homero. En cambio otras posteriores como la cristiana, prometen una existencia más feliz y luminosa que la vida terrenal para los que cumplan los preceptos de la divinidad ( al contrario para los que no les cumplan). Además de las religiones y creencias también explica las posiciones de Miguel de Unamuno y Jugo. La forma de más sobria de afrontar este hecho: sabemos que vamos a morir, pero no podemos imaginarnos muertos, la utiliza William Shakespeare en Hamlet.

La suposición que todos tenemos acerca de lo que podría haber después de la muerte, se la tuvieron que inventar nuestros antepasados al observar el parecido entre una persona dormida y una muerte, por lo que las ideas del paraíso, el infierno y demás vienen dadas por los sueños, como la obra de Calderón de la Barca, “ la Vida es Sueño “.

Cuando alguien muere sentimos dolor, pero cuando pensamos en nuestra muerte sentimos miedo. Algunos temen que lo que haya después de la muerte sea aterrador, otros por el contrario piensan que no hay nada, más aterrador aún ya que es mucho peor no ser nada que ser alguien que vive en malas condiciones. Acerca de esto Sabater nos explica las reflexiones de Epicuro. Además de Epicuro, también explica unos versos de Lucrecio que hablan sobre lo terrible que es ser o no ser. Como todo en esta vida surgieron objeciones a Lucrecio, alguna de ellas precisamente por lo observado por Lichtenberg.298.jpg

Aunque la muerte nos convierte en pensadores ya que nos obliga a pensar todavía no sabemos que pensar de la muerte, Rochefoucauld dijo que nuestra inaugurada vocación de pensar se ve estrellada por la muerte ya que no sabemos por donde cogerla. Vladimir Jankélevitch, un pensador contemporáneo, nos indica que a la hora de plantearse la muerte hay dos posturas: la siesta y la angustia. Hay en castellano una copla que se orienta más bien hacia la siesta:

Cuando algunas veces pienso

que me tengo que morir,

tiendo la manta en el suelo

y me harto a dormir.

Por el contrario Spinoza, uno de los mayores filósofos considera que este bloqueo no debe desanimarnos: ” Un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte y su sabiduría no es una meditación de la muerte, sino de la vida “.

Para concluir nos indica que la muerte nos ayuda a pensar, pero no sobre la muerte, sino sobre la vida.

CONCEPCIONES DE

LA MUERTE SEGÚN :

PLATÓN: Platón considera que filosofar es prepararse para morir, pero prepararse para morir no es otra cosa que pensar en la vida(mortal en que vivimos. El saber que vas a morir es lo que hace que tu vida sea única e irrepetible. Todos las tareas y empeños que hacemos o ponemos en nuestra vida lo utilizamos para resistir ante la muerte. Es la conciencia de la muerte la que convierte la vida en un asunto muy serio para cada uno.

CRISTIANISMO: Al contrario que las leyendas más antiguas que intentaban explicar la inevitabilidad de la muerte, el cristianismo promete una existencia más feliz y luminosa que la vida terrenal para quienes hayan cumplido los preceptos de Dios, si no se cumplen se tendrá una existencia de refinadas torturas. Lo que quiere decir que si cumples las leyes establecidas por Dios tendrás una existencia (que no es vida porque no estamos hablando de otro mundo material) feliz y tranquila, pero si en la vida no haces caso a esas leyes y no te mereces ese acceso a la vida feliz, tu existencia será una amargura constante.

EPICURO: Este sabio con su obra Carta a Meneceo, trata de convencernos de que no hay que tenerle miedo a la muerte si reflexionamos sobre ella. Epicuro afirma que los verdugos y horrores infernales no son mas que fábulas que no deben asustarnos a la hora de pensar en la muerte ya que nunca vamos a coexistir con la muerte, si estamos nosotros no puede estar la muerte y al contrario. Es decir según Epicuro nos morimos, pero nunca estamos muertos. Lo temible sería si coexistiésemos con la muerte y quedarse de algún modo presente, pero sabiendo que uno ya se ha ido del todo.

LUCRECIO: Lucrecio planteaba que si habíamos estado tanto tiempo sin ser ( antes de nacer ), si volviésemos al mismo sitio ( si existe ) del que partimos. Esto lo constató con unos versos inolvidables:

Mira también los siglos infinitos

que han precedido a nuestro nacimiento

y nada son parar la vida nuestra.

Naturaleza en ellos nos ofrece

como un espejo del futuro tiempo,

por último, después de nuestra muerte.

¿Hay algo aquí de horrible y enfadoso?

¿No es más seguro que un profundo sueño?

Preocuparse por los años y los siglos en que ya no estaremos entre los vivos es como preocuparse por los años que han precedido nuestro nacimiento. Ni antes nos dolió, ni después nos dolerá. Deberíamos reflexionar más acerca del nacimiento que tiene igual relevancia que el asombroso hecho de la muerte.

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